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Los 7 paraísos "naturales" más fascinantes para tus vacaciones

Jue, 02/07/2020 - 19:34
Playa de la Laga en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai
Playa de la Laga en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Autor: A. Bidaurreta Photography. Shutterstock
Para disfrutar de unas vacaciones singulares, “naturales” y muy "auténticas", paséate por las Reservas de la Biosfera de España. A pie, en bici o como prefieras, descubrirás parajes idílicos

En España hay 52 Reservas de la Biosfera. Es el país del mundo con mayor número de zonas así declaradas. Cada una tiene su espectacular qué. Todas son ecológicamente representativas o de valor único. Zonas naturales donde conviven lo humano y la naturaleza más virgen, buscando el mejor equilibrio. Playas, marismas, montañas, fondos submarinos… Animales en peligro de extinción, aves imponentes, nidificaciones excepcionales, flora endémica, olores, colores, sabores…

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Playa de la Mexota cercana a Los Oscos. Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón. Shutterstock
 

Mil matices. Y pueblecitos alrededor: costumbre, tradición, nuevos hábitos. Sabor a ayer, a hoy, diseño de mañana y una gran hospitalidad. En ambientes terrestres, costeros, marinos…. Esto último puede ser lo que facilite la elección: el tipo de escenario en que el veraneante quiera incluir su lista de actividades. 

Conocer una Reserva de la Biosfera es impacto seguro. Son escenarios siempre bellos e interesantes. Para conocerlos paseando, con excursiones más o menos exigentes o participando de los programas que suelen tener los propios centros de información de las reservas, que proponen todo tipo de experiencia, con distintos medios: bicicleta, formato trecking, ascensión, inmersión… Cada cual decide dónde y cómo.

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Grazalema. Shutterstock
 

1. Sierra de Grazalema, mar y tierra cara a cara entre Cádiz y Málaga

Esta sierra andaluza, de más de 50.000 hectáreas, se encuentra entre las provincias de Cádiz y Málaga. Es una verdadera joya de la naturaleza. Una impresionante muralla rocosa que se erige frente al mar, imponente y que parece querer proteger la tierra del mar plantándose ante a él.

Junto al azul del mar, los ocres, castaños y verdes apagados de su orografía y vegetación, destaca la inmaculada luz de los pueblos blancos gaditanos, como Zahara de la Sierra.

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Zahara de la Sierra. Reserva de la Biosfera Sierra de Grazalema. Shutterstock
 

Olor a "pescaíto frito", espeto, gambas y trazos de arquitectura que recuerdan ese pasado, a veces romano, otras muchas árabe

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El índice de pluviosidad de la Sierra de Grazalema es el más alto de la Península y ello da lugar a una flora y vegetación llena de encinares y alcornocales que contrastan con sus bosques de ribera. En la Sierra habitan más de 200 especies de vertebrados, cuya admiración deleita al visitante. Son cabras montesas, corzos, nutrias... En el cielo, la majestuosidad del águila real y el buitre leonado.

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Buitre leonado
 

Impresionan sus cañones, el de la Garganta Verde y la Garganta Seca; y también salpicaderos como El Saltadero o el Salto del Cabrero. La Sierra de Grazalema es fácil de visitar. Es fácil de pasear. Es muy fácil de disfrutar. 

 

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Laguna de La Mata en La Vega de los Viejos. Reserva de la Biosfera de Babia. Turismo Castilla y León
 

2. Babia, “desconectar” en Castilla y León  

¿Estamos en Babia? Sí, ahí estamos. Esta frase hecha a la que atribuimos el significado de “tener los pensamientos en otra parte, de estar desconectados” parece provenir de cuando los antiguos reyes leoneses regresaban a su castillo después de haber pasado una temporada de veraneo en lo que hoy es la Reserva de la Biosfera de Babia. La belleza de sus montañas y sus valles les embelesaban, igual que hoy cautivan y dejan boquiabierto al viajero. Cuando ya habían regresado a su castillo y querían evadir la mente de los quehaceres cotidianos y lo hacían recordando el veraneo, se mostraban “ausentes”, “estaban en Babia”. O sea: “desconectados”. El poder de desconexión real que el Valle de Babia ofrece al turista, al visitante, tiene historia, pero, sin duda, permanece. Su belleza deja boquiabierto al visitante.

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Casa tradicional en Riolago. Turismo Castilla y León
 

La comarca de Babia está en Castilla y León, al noroeste de la provincia de León y comprende los municipios de Cabrilanes y San Emiliano, con rincones apacibles, acogedores, altamente disfrutables

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Peña Ubiña desde Torrebarrio. Fuente: Wikiloc
 

Por el norte y por el sur, Babia tiene límites montañosos que le confieren una identidad casi de franja. Al norte, se separa de Asturias mediante la Cordillera Cantábrica, con cumbres que superan los 2.000m, entre las que se encuentra Peña Ubiña (2.417m.)

Subir al Peña Ubiña es uno de los mayores alicientes para los montañeros que visitan esta reserva. Al sur de la Reserva, sobresale La Cañada, de 2.154m. En medio, emerge un singular paisaje que, además de las altas montañas de sus extremos, contiene roquedales, lagos de origen glaciar como la Laguna de las Verdes, espectaculares hondonadas y desfiladeros

Y, en el centro, inmensos valles y praderas que están a más de 1.000m de altitud. Por ellas, el río Sil que discurre sinuoso y vital. Los pastos son fértiles y, por ello, la ganadería ha sido desde hace siglos una de las principales actividades de la zona. Los caminos que los pastores trashumantes provenientes de Extremadura han usado desde antaño, hoy son también senderos para el turista activo.

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Oveja merina
 

Actualmente, siguen subiendo rebaños de oveja merina a los puertos de Babia y comparten pasto con los numerosos rebecos que hay en lo alto de la montaña. En una Reserva de la Biosfera, todo convive apaciblemente.

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Oso pardo
 

Los protagonistas de su fauna son el oso pardo (en peligro de extinción); la liebre del piornal (variedad de la Cordillera Cantábrica); y la perdiz gris Su flora es muy diversa. En ella destacan las especies endémicas como la salix cantábrica que, con su flor amarillenta, puntea el verde; y la saxifraga babiana, de la que se dice que tiene la capacidad de romper las piedras con sus fuertes raíces.

“Estar en Babia” es fabuloso, sobre todo cuando estamos de vacaciones.

 

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Reserva de la Biosfera de Doñana. Zona marisma. Junta de Andalucía
 

3. Doñana, bosque y marisma únicos entre Huelva, Sevilla y Cádiz

La situación geográfica de privilegio de Doñana ha convertido este paraje en punto de parada de las aves que emigran entre Europa y África. Esta fue una de las razones principales por la que la UNESCO incorporó Doñana a la lista de Reservas de la Biosfera. Fue en 1980.  Que fuera lugar de paso de aves africanas y europeas fue clave, pero no la única razón. Está considerada la reserva de mayor diversidad de Europa y también una de sus zonas naturales más importantes. Por ello, además, en 1994, Doñana fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Lince ibérico. Especie en peligro de extinción
 

En Doñana se pueden observar especies en peligro de extinción, como el lince ibérico y el águila imperial.

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Águila imperial. Especie en peligro de extinción.
 

En sus parajes conviven hasta 300 especies diferentes de aves al año, que migran aquí gracias a las suaves temperaturas de sus marismas en invierno, justo en la desembocadura del Guadalquivir en el Atlántico.

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Aves en Doñana. Shutterstock
 

Doñana se puede pasear por senderos muy bien señalizados, en bicicleta, a pie o a bordo de los vehículos de las actividades que organiza el Parque.

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Carril cicloturista Arrayén en la Reserva de la Biosfera de Doñana
 

Sobre todo: ojos bien abiertos, prismáticos en mano y dispuestos a dejarse impresionar mientras se descubre y aprende lo inimaginable.

 

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Sendero junto al río Borosa. Sierra de Cazorla. Shutterstock
 

4. Cazorla, Segura y Las Villas, inmensidad natural en Jaén

A esta reserva se la conoce como cuna del río Guadalquivir. Es un área de montaña, en el noreste de Jaén, uno de los espacios protegidos de España con mayor superficie y el segundo de Europa. Supera las 214.300 hectáreas.

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Área recreativa Charca del Aceite en la Reserva de la Biosfera Cazorla, Segura y Las Villas. Fuente: Guía Oficial del Parque Natural
 

Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas: “Desde la Fuente de los Chorros, que se puede considerar su nacimiento, hasta Vado Carretas, el Guadalentín es vigilado por una altiva muralla, la sierra de la Cabrilla, que se eleva casi 1.000 metros sobre sus aguas, y se muestra en una sucesión de poyos y acantilados. En esta Sierra, se encuentran algunos de los picos más altos del Parque Natural, como el Cerro de los Tornajos, el Pico las Covachas o el Empanadas, que sobrepasan los 2.000 m. Esta sierra es además el límite con la provincia de Granada”.

Imposible no entrar en el juego poético cuando la belleza provoca estupefacción. Pero la poesía no está reñida con la aventura y una de las que se lleva a cabo en esta Reserva es el barranquismo. Más que poesía, adrenalina pura.

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Barranquismo en la Reserva de la Biosfera Cazorla, Segura y Las Villas. Pixabay
 

Pensando en verde, tenemos diversas opciones de actividad. Si queremos ascender suavemente por una estrecha pista forestal en un espeso bosque de pino negral, podemos hacer la ruta del Cambrón, que une la Dehesa del Oso con dicha cumbre, una mole pétrea con paredes casi verticales sobre un mar de pinos. en medio de un bosque cerrado. Conseguiremos disfrutar de vistas que van del valle del Onsares al Calar del Mundo, valle de la cabecera del Guadalimar y sierra de Alcaraz, en Albacete.

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Cañada del Saucar en la la Reserva de la Biosfera Cazorla, Segura y Las Villas. Pixabay
 

Otra de las rutas de senderismo de la sierra de Segura es la Cañada del Saucar – Puntal de la Misa. Cuando se llega a lo alto del calar, se descubre el magnífico y sobrecogedor ambiente de la alta montaña segureña que, como desde el propio Parque cuentan, estaremos en: “una enorme plataforma kárstica, de 5 kilómetros de longitud, con praderas donde pastan los rebaños de oveja segureña, rota por dolinas (hundimientos llamados “sorbeores” en la comarca), recónditas vaguadillas y afilados roquedales”. 

Los juegos del agua en la Aldea de Miller

Visitar la Aldea de Miller es otra de las muchas posibilidades que ofrece esta reserva natural. Se trata de una recóndita aldea donde brota agua por todas partes. Cuenta con más de 20 nacimientos de agua, lo que hace que desde sus verdes huertas o sus bosques de nogales y pinos se oiga el constante y refrescante rumor del agua. Acequias, chorros y fuentes. Y en sus callejuelas, lavaderos públicos, molinos, almazaras, hornos de pan. Lo imprescindible para que muchas generaciones hayan podido sobrevivir a la rudeza y dureza del tipo de vida que propone un entorno mágico como este. La Aldea de Miller es una verdadera muestra de patrimonio etnológico.

Desde el propio Parque sugieren: “Hacer un sendero circular que recorre la aldea en una hora y veinte minutos aproximadamente. Esta pequeña ruta te dará una visión completa de la aldea y sus núcleos habitados”.

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Para todo el que desee conocer bien este Parque Natural, un imprescindible es la ruta que lleva por nombre “Donde nace el Guadalquivir”. El curso del río Guadalentín, con el paso de los años, ha creado un valle de gran belleza. A ambos lados, riberas de exuberante vegetación con queigos, arces, fresnos y chopos: un tremendo y diverso follaje que, al ritmo del viento -por ligero que sea-, provocan un sonido relajante. El Guadalentín, durante su curso, se detiene en remansos de aguas cristalinas. Ahí es donde viven la nutria y el cangrejo ibérico. Es lento y apacible en sus partes más anchas y es rápido y vigoroso cuando las laderas se estrechan.

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Nutria bebé 
 

Cercanos al río aparecen hermosos pastizales, cortijos y campos de cultivos abandonados y junto a ellos grandes nogueras y otros frutales que nos muestran la vida en otros tiempos. Algunos de estos cortijos están en parajes que son remansos de paz. Invitan a parar y dejarse inundar por el paisaje.

El Parque sugiere: Hacer la ruta que va desde Fuente Acero hasta el Vado de las Carretas para poder admirar en su conjunto estos paisajes. Además, detenerse en el bosque de quejigos que se encuentra en el camino.

 

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Tablas de Daimiel en la Reserva de la Biosfera La Mancha Húmeda. Turismo Castilla - La Mancha
 

5. La Mancha Húmeda, una suma de postales en Castilla La Mancha

Esta reserva de la biosfera se localiza en Castilla La Mancha, con ciudades como Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Albacete, formando parte del espacio protegido. Su superficie es de 25.000 hectáreas y en su interior se encuentran el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.

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Lagunas de Ruidera. Turismo Castilla - La Mancha
 

Lo más característico de esta zona son los humedales, que determinan la vegetación y las especies animales que habitan en la misma. Encinas, sabinas y una fauna con reptiles, carpas, el flamenco común o la gaviota reidora

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El Parque ofrece una cómoda visita guiada a pie de 2Km. de recorrido. Es el itinerario de la Isla del Pan, que discurre por el interior del humedal. Fauna, flora e historia en este insólito paraje.

Otra opción es un recorrido a bordo de vehículos 4x4 para adentrarse en la zona de protección. Cuando el motor arranca, empieza una suma de postales: la zona de "Las Cañas", "Los Cerrillos", "La Quebrada"... 

 

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Atardecer en la Playa de Laga. Reserva de la Biosfera de Urdaibai
 

6. Urdaibai, la fuerza del agua y la fortaleza de las rocas en Vizcaya

Situada en la provincia de Vizcaya, la reserva de Urdaibai combina acantilados y montañas con ríos, playas y aguas subterráneas. Su extensión abarca el 10% de esta provincia del País Vasco, y en la Reserva, además de muchas playas que invitan al baño, se sitúan poblaciones tan conocidas como Gernika y Bermeo.

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San Juan de Gaztelugatxe. Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Shutterstock
 

Ahí, en plena costa vasca, entre las localidades de Bermeo y Bakio se encuentra San Juan de Gaztelugatxe, al que se accede tras subir una escalinata de 241 peldaños, para tañer tres veces la campana de la ermita y pedir, mirando al mar, que se alejen los malos espíritus. Este escenario en el que han tenido lugar invasiones piratas, aquelarres y sobre la que hay muchas leyendas es también la “maravilla más votada” por viajeros de todo el mundo.

 

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Barcia y Poceiros en Santalla de Oscos. Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón. Turismo de Asturias
 

7. Río Eo, Oscos y Terras de Burón, bosques mágicos, playas únicas y vértigo en sus acantilados (Galicia y Asturias)

A finales de 2007, la UNESCO protegía un nuevo paraje en España, definido por el río Oscos en Asturias y el río Eo en Galicia. La única Reserva de la Biosfera de España que abarca dos comunidades autónomas, Galicia y Asturias. 14 municipios: 7 gallegos y 7 asturianos.

No le falta de nada: costa, montaña, arena, bosques, pescado recién traído en las barcas, ostras, quesos, sidra… Propone de todo: aventura, deporte, cultura, relax…  Y provoca sensaciones: al olor a pan recién cocido en horno de leña con su chimenea humeante, al olor de jabón en los lavaderos públicos, al de la tierra del bosque, al del pescado y la carne mientras se asan…

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Sus bosques, efectivamente, son mágicos. Sorprende su majestuoso espesor, la altura de sus árboles, el grosor de sus troncos, la luz del sol intentando penetrar. Son casi mágicas, también, las historias y la Historia que se esconde tras esos árboles.

Antaño, una parte de esta Reserva fue tierra de mineros y famosos herreros, dos oficios propiciados por las características del lugar. Aquí se hacían las famosas navajas de Taramundi. Hoy, de ese pasado, quedan ferrerías, fraguas y mazos que sirven de testimonio. 

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Presa en el Río Suarón. Fuente: Wikipedia
 

Vale la pena visitar el Mazo de Meredo, un cuidado conjunto etnográfico que permite descubrir formas de antiguas, curiosas e inteligentes formas de aprovechamiento del agua como fuente de energía.

Pero, además, toda la fuerza natural y características que propiciaron esas actividades sigue viva. Los elementos para producir siguen todavía ahí: los molinos movidos por los afluentes de los ríos Eo y Navia; la madera de los bosques que se utilizaba para alimentar el fuego de las fraguas; y la cercanía del puerto de Ribadeo, que facilitaba el transporte y comercialización de los arados, herraduras y sartenes que se fabricaban para toda la península.

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Playa de las Catedrales. Ribadeo. Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón. Autor: Fernando Maseda Mejuto. Pixabay
 

¿Playas únicas? Por supuesto. La famosa playa de Las Catedrales, un emblema en el municipio de Ribadeo, es uno de esos parajes que son de visita obligada. Sus atardeceres son indescriptibles.

 

La Reserva del Río Eo, Oscos y Terras de Burón es un lugar fantástico para disfrutar de la naturaleza y la gastronomía, dándole un toque slowlife a unas vacaciones perfectas. Tanto como las que proponen las Reservas de la Biosfera de España.
 


Más información sobre estas 7 Reservas de la Biosfera:


 

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