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El Parque Kruger, Sudáfrica, donde lo insólito cautiva y lo más salvaje estremece 

Mar, 07/01/2020 - 18:51
Jirafas en el Parque Kruger. Shutterstock
Jirafas en el Parque Kruger. Shutterstock
20.720 km2 de impresionante vida salvaje, una aventura de contrastes en un territorio legendario y aún virgen, donde el león sigue siendo el rey

 

Manada elefantes Parque Kruger
Manada de elefantes. Shutterstock
 

Una reserva animal legendaria

Si estamos en el Parque Nacional Kruger, estamos en Sudáfrica. Respiramos territorio virgen. Estamos dentro de uno de los emblemas legendarios de este país africano. De hecho, el Kruger, es uno de los parques naturales más antiguos del mundo. Este extraordinario hábitat es imán de turistas, enclave de trabajo para investigadores y base de la economía local.

En sus 2 millones de hectáreas vive una gran diversidad de animales y plantas. Cuenta con casi 150 especies de mamíferos: elefantes, leones, guepardos, leopardos, hipopótamos, rinocerontes negros y blancos, ñus, antílopes, gacelas, cebras y jirafas, entre otros muchos. En sus más de 300 especies de árboles, viven más de 500 especies de aves. En sus aguas, entre hipopótamos, nadan 50 tipos de peces y más de 30 de especies de anfibios. Reptiles cuantificados, 114.

Hipopótamos con sus crías Parque Kruger
Hipopótamos con sus crías
 

El Parque Nacional Kruger forma parte del llamado Parque de la Paz. Se trata de una de las mayores zonas protegidas del mundo. El Parque de la Paz contiene, además del Kruger los otros dos parques nacionales con los que limita: al norte, con el Gonarezhou de Zimbabwe y al este con el de Limpopo de Mozambique. Esta unión territorial permite que los animales puedan cruzar libremente las fronteras entre estos países.

Elefante
Shutterstock
 

Las expectativas de una jornada salvaje

Los safaris empiezan muy temprano, antes de que salga el sol, ya que los mejores momentos para avistar animales son el alba y el atardecer. El viajero está dispuesto a empezar la aventura. Promete.

El primer día, el visitante no sabe en qué consistirá la experiencia, pero pronto descubre que los días de safari transcurren con calma y requieren paciencia, palabras clave a ser tenidas en cuenta por el aventurero y que, a su vez, son la esencia del estilo de vida en este entorno. Sobre todo ello, plana el saber que, en cualquier momento, aparecerá la “sorpresa”, ese animal o esa escena que serán imborrables en la memoria y guardables en la carpeta de fotografías de experiencias únicas.

Manada de elefantes cruzando el camino
En el Parque Kruger, la sorpresa aparece cuando menos la esperas. Shutterstock
 

El reto de avistar los “Big Five”

Conocidos como miembros de este grupo de sobrenombre “los cinco grandes”, encontramos el león, el elefante, el búfalo del cabo, el rinoceronte negro y el leopardo. 

Rangers Parque Kruger
Rangers Parque Kruger
 

Esta catalogación viene de lejos. Los primeros cazadores empezaron a llamarles así porque eran los más codiciados como trofeo de armas, su belleza y su peligrosidad. No en vano, en el Parque Kruger, los guías van armados con un rifle (por si acaso…). Hoy, los “big five” siguen siendo los más codiciados, pero actualmente por las cámaras y la grata experiencia que provoca su observación. En algún momento aún podemos leer alguna noticia sobre algún cazador furtivo, pero cada vez es más inusual. El control es positivamente exhaustivo.

El león 

“Ahí está…, mira…”. Frases como esta dichas en voz baja o dedos que señalan son una constante en un safari, pero, cuando el que ha aparecido es el león, la emoción aumenta y la mirada del aventurero se agudiza aún más. 

león Parque Kruger

No solo es el rey de la selva, es también el rey para los miembros de las expediciones. Con su caminar majestuoso, su mirada poderosa y la sensación de control de la situación que transmite, ver al león africano impacta por sus connotaciones de carisma y por el peligro que implica su cercanía. Es bello, bellísimo. Su pelaje es corto y dorado. Sin duda es el rey. Todas las cámaras de los visitantes aspiran a captarlo.

Baño de elefantes
Elefantes disfrutando de un baño

El elefante

Estos animales son tan inmensos como sociales. Pasan toda su vida en el mismo grupo. Son tan imponentes como divertidos. Verlos junto al agua disfrutando de un baño de patas y una ducha con su enorme trompa es una delicia que provoca la sonrisa del aventurero mientas ellos no paran de mugir.

Manada de búfalos
Manada de búfalos
 

El búfalo del Cabo

A este búfalo que vive en manadas de más de cien miembros, parece disfrutar mirando fijamente a los ojos del viajero. Le observa de frente. Pero este herbívoro, altamente social, puede ser también muy peligroso. Su potente cuerno, tan precioso y singular, es una gran arma que utiliza sin avisar cuando cambia de humor. Algo imprevisible.

Rinoceronte negro
Rinoceronte negro. Adobestock
 

El rinoceronte negro

La forma de este animal parece haber vivido ajena a la evolución. Recuerda lo más primitivo. Igual que el búfalo, es impredecible y, en este caso, su gran volumen, su dentadura y su fuerza son sus instrumentos de ataque.

Leopardo Parque Kruger
Guepardo. Shutterstock
 

El leopardo

Es uno de los solitarios. El aventurero puede que no llegue a avistar a este depredador, pero él seguro que sí avista al aventurero. Siempre está al acecho. Tiene una gran habilidad para trepar hasta las ramas más altas de los árboles y, medio camuflado en ellas, lo ve y lo controla todo. Él decide cuándo quiere sorprender.

Impalas
Impalas
 

Más allá de los "big five"

Y si, el primer día, el viajero aspiraba principalmente a ver a los “big five", poco a poco, irá sintiendo cómo ese reto se diluye porque cualquier detalle de la vida animal observado de cerca le atrae y le hace sentir que “está descubriendo” aquello que es un lujo ver de cerca

Kudus Parque Kruger
La cornamenta señorial de los Kudus es tan elegante como espectacular
 

Se pueden observar cientos de espectáculos. Lo es cada una de sus rutinas; descubrir especies como el Kudu; apreciar cómo se socializan, juegan y se divierten; o, incluso, cómo se asustan y huyen porque presienten al depredador, o cómo devoran una presa. Todo es impacto.

Marabú africano
Marabú africano. Autor: Jordi Miralles
 

Mirar hacia arriba también impresiona

Efectivamente, cuando se levanta la vista al cielo del Parque Kruger, descubrimos el vuelo de aves fascinantes, por elegancia de vuelo, por color, por majestuosidad... Este último es el caso de las águilas, la marcial o la volatinera, propias de la zona. 

Avestruz Parque Kruger
Avestruz. Autor: Jordi Miralles
 

Pero también podemos ver aves en el suelo de las extensas superficies de terreno, como es el caso del Avestruz africano, un corredor que puede superar los dos metros de altura; la Avutarda de Kori, una de las aves voladoras más grandes del mundo, que puede llegar a medir 1,20m; el Cálao terrestre; el Marabú (el macho puede llegar a medir 1,5 m. de altura y pesar hasta 8 kilos); y el Jaribú Africano. En el Parque Kruger se han indexado 507 especies de aves.

Cálao Parque Kruger
Cálao terrestre. Autor: Jordi Miralles
 

Escenas reales: insólitas y salvajes, de lo más curioso a lo más estremecedor

A muchos de los visitantes del Parque Kruger, lo que observan les parece insólito. Cómo se relacionan los individuos de cada especie o cuán salvaje es el momento en que los animales se cazan unos a otros para alimentarse o cuando se pelean para demostrar quién manda.

Leonas cariñosas Parque Kruger
Leonas. Shutterstock
 
Leonas comiendo
Leonas devorando un búfalo. Wikipedia
 

Los hábitos de las especies salvajes resultan realmente sorprendentes. En algunos momentos estremecedoras porque esa es la realidad y lo que ofrece el Parque Kruger es pura cotidianidad

cuervos comiendo carroña

A la caza del momento

El visitante/espectador suele ir a la caza de la imagen, a la captación del momento más emocionante. Este es ahora el nuevo modelo de trofeo. Se trata de los "momentos Kruger".

Espectacular: Galería de escenas sorprendentes en el Parque Kruger.

Intrigante: En el Parque Kruger, un león sorprende a un leopardo adormilado.

Insólito, casi de película: Un babuino secuestra cachorro de león en el Parque Kruger y le mima como si fuera un babuino pequeño.

Historia del Parque Kruger

Lo que precede a la creación del actual Parque es: Paleolítico, bosquimanos, ganaderos, negreros, buscadores de oro y cazadores furtivos. Poblaciones, tanto humana como de fauna salvaje, bajo amenaza constante.

En el Parque Nacional Kruger hay huellas de presencia de pre homínidos que se remontan a hace un millón y medio de años. Los bosquimanos habitaron en el área desde 100.000 a.C. Hacia el 200, los bosquimanos empezaron a ser reemplazados por los primeros pobladores de lengua nguni, una de las lenguas bantús, en busca de mejores pastos para su ganado.

Hacia el 800, a través de los puertos de Mozambique, empezaron las incursiones de los árabes a la captura de esclavos. A la ganadería, como recurso económico principal, se unió la minería. En la región norte del parque, se construyó la ciudadela de piedra Thulamela. Su población se dedicaba a comerciar con el hierro que extraía de más de 200 minas.

El interés de los primeros exploradores data de inicios del siglo XVIII, pero la resistencia por parte de las tribus locales hacía abortar las expediciones.
Alrededor de 1838, las expediciones de Voortrekker guiadas por Louis Trichardt y Hans van Rensburg exploraron el Bajo Veld, zona de praderas y, desde ahí, se crearon rutas de carromatos hasta la zona del Kruger.

Lingotes de oro


A finales del siglo XIX se descubrió oro. Ya nada impidió la invasión, ni la resistencia de las tribus ni el peligro de los animales salvajes. La fiebre del oro fue superior al miedo a la fauna salvaje. Y con esta entrada, creció la caza y el comercio sobre todo de cuernos y pieles. Esto provocó el descenso desenfrenado de fauna en la zona.

En 1895, fue presentado al Parlamento de la antigua República Sudafricana la propuesta de creación de una reserva natural y fue 3 años más tarde, en 1998, cuando Paul Kruger, presidente de la entonces República del Transvaal, conocido como el hombre que silbaba igual que los pájaros, proclamó la creación de un “Parque gubernamental de vida salvaje”. Primero se conoció bajo el nombre de Reserva de Animales Sabi y, en 1926, se expandió y se convirtió en el Parque Nacional Kruger.
En 1927, el parque abrió sus puertas al público. La entrada costaba 1 libra y entraron los tres primeros automóviles de turistas. En 1928, contó con 180 visitantes; y la cifra de 1929 fue de 850. Desde entonces, la afluencia no ha parado de aumentar y, en la actualidad, el Kruger recibe más de un millón de visitantes cada año.

Entrada Parque Kruger

El Parque Kruger, hoy, tiene nueve puntos de entrada. Según la intención de avistamiento y los días disponibles de cada viajero, será más indicada una entrada u otra. Sea cual sea la elegida, la aventura será imponente y su recuerdo, memorable.

 

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